jueves, 3 de marzo de 2016

“Lo mucho que se debe saber para saber lo poco que sabemos”.


Contestando a la pregunta de Liliana Orozco: ¿ En què momento de la vida nos damos cuenta que hemos aprendido y cuánto?

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Liliana, tu inquietud es múltiple, como también lo es la “provocación” que transcribí entre comillas, tal como la encontré hace varios años.

Para tratar de responder necesitamos el aporte de muchas personas, especialmente de quienes conservan la capacidad de asombro.

Estamos frente a dos palabras luminosas: aprender y saber. Sé lo que aprendí; y lo que aprendí lo sé. Claro que nos ronda el “Sólo sé que no sé nada”, base del Método Socrático, o Mayéutica, o dar a luz, o alumbramiento …!

Empecemos con la primera parte: ¿En qué momento de la vida nos damos cuenta que hemos aprendido?
En todos los momentos “conscientes”. Especialmente cuando necesitamos resolver una situación o cuando afrontamos alguna duda. Ejemplo: que aprendí a dar respiración artificial cuando salvo a mi madre o a alguna persona cercana que requirió ese auxilio urgente.
que realmente ”, no porque aprobé las notas en el curso de Primeros Auxilios, sino porque supe aplicar lo que aprendí cuando se requirió. Aprendí porque distinguir la diferencia entre la simple información y el conocimiento consciente, real.

En los Manuales sobre El Saber se indican niveles:
a) No saben que no saben.
b) No saben que saben.
c) Saben que no saben.
d) Saben que saben.
 Hay un proverbio elocuente: “Lo mucho que se debe saber para saber lo poco que sabemos”.

Para el cuánto se sabe, de tu inquietud, estimada Liliana, próximamente trataremos de elaborar una primera aproximación. (Y ojalá en este camino recibamos aportes de nuestros lectores).

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