lunes, 23 de mayo de 2011

Significados “a la carta”


Dentro del Reino Animal hay semejanzas y diferencias. Y unos son superiores porque usan herramientas, tienen capacidad de pensamiento (sobre todo de pensar que piensan) y crean y utilizan conscientemente un lenguaje articulado. Logro maravilloso ligado a la capacidad de abstracción, gran potencial para referirse a la realidad por medio de símbolos y signos. Todos sabemos que las palabras tienen vida: se crean nuevos vocablos y otros van desapareciendo. El uso o el desuso les marca su vida útil.

Hay palabras que no desaparecen como tales, pero sufren distorsiones en su significado, con marcadas consecuencias en la vida práctica.

Señalo seis palabras básicas: Cultura- Educación- Ética- Éxito- Riqueza- Trabajo. Las anoté en orden alfabético; el lector sabrá darles la prioridad que su conciencia le indique. 

Estas palabras se están usando “a la carta”, según las conveniencias del momento y de los intereses de quien las expresa. Podríamos afirmar que se ha “expropiado” su sentido con la finalidad de contaminar el concepto vital y acomodar su valor contextual. Distorsionar las palabras, arrebatándoles su significado genera cambios de conducta. 

Tomemos la palabra Riqueza. Frente a esta expresión hemos acostumbrado a nuestros niños a ver la figura de MacPato, el Tío Rico con monedas de oro brillando hasta en los ojos. Los jóvenes visualizan autos veloces y casas con jacuzzi en cada una de las cuatro o más habitaciones. 

Éxito es otra palabra con significado expropiado por los “exitosos” ligada, por supuesto, al campo de la riqueza material, con mucha publicidad. Que se oiga y que se vea, para que este éxito sea completo. Los medios de comunicación masiva promueven y enaltecen la acumulación de bienes privados sin limitación alguna, a costa de la riqueza colectiva no valorada apropiadamente, como los ecosistemas.

Ètica: Aquí no es tanto la desviación semántica, sino su ausencia. Se pronuncia en Seminarios y Congresos y hasta se hace un esfuerzo por predicarse en determinadas “horas de clase”, olvidando que el progreso espiritual exige una práctica positiva permanente. “No basta no robar, es necesario acrecentar y mejorar el bienestar y la fortuna pública y la de los demás…. Como no basta no matar, es preciso acrecentar y mejorar las vidas ajenas”, decía Don Miguel de Unamuno.

La Educación se pretende transformar en sinónimo de períodos de escolaridad, que solamente transmite información, anclada en un tiempo lineal. La educación, como sistema complejo, debe dirigirse hacia la consolidación de la Ética y la Estética. Al enriquecimiento espiritual, cognoscitivo y socioafectivo: ésta sí riqueza real, para lograr una sociedad exitosa en valores morales y socio-afectivos, incluyendo el Bien-Estar material, la supervivencia digna.

Que la Cultura no sea simple acumulación de datos para alardear de “persona culta”, sino que, tomándola en su apreciación más simple, signifique la conjugación del mundo del trabajo (producción de objetos, de servicios, de bienes de diverso orden) con el mundo del Tiempo Libre (de la Estética, de la Creación y de la Re-creación).

Y que “Tripalium”- ese antiguo instrumento de tortura compuesto por “tres palos”- no continúe tomándose como la etimología oficial de la palabra Trabajo. Rescatemos su valor como creación, como actividad de crecimiento espiritual, material y ético. Lógicamente, cambiando muchos componentes y circunstancias que lo mantienen como carga, castigo, o cruz a cuestas del grupo social que trabaja y trabaja en aquello que no disfruta ni como creación, ni como sustento de una vida digna.

No solo nos puede intoxicar el dietilenglicol, el agua contaminada, la radiación, o las minas a cielo abierto, también está el peligro de la intoxicación por el uso perverso del lenguaje.